Contenidos
- El Panorama del Fraude en México:
- El Problema: El Laberinto de la Validación Manual
- Nuestra solución: Transformando el riesgo en eficiencia
- ¿Quiénes tienen el poder de detener las pérdidas económicas y reputacionales?
- Validación de cuentas bancarias: no es un Lujo, es rentabilidad
En el complejo ecosistema de la banca empresarial en México, existe un "impuesto invisible" que las instituciones están pagando diariamente: el costo del error en la validación de cuentas. Mientras los grandes facturadores (luz, agua, telecomunicaciones) dependen de la domiciliación de pagos para su flujo de caja, la ausencia de una verificación de beneficiario en tiempo real está drenando millones de pesos en pérdidas operativas y reputacionales.
El Panorama del Fraude en México:
De acuerdo con datos recientes de la Condusef, sólo en el primer semestre de 2025, las reclamaciones por posible fraude alcanzaron los 10,714 millones de pesos (más de USD.620.000), un incremento anual del 5.2%. Lo más alarmante para el sector bancario es que el fraude por robo de identidad sumó 634 millones de pesos (casi 37 millones de dólares), creciendo un 24.6% en comparación con el año anterior.
Cada peso perdido por fraude no es solo una unidad monetaria que sale del balance. Según estudios de LexisNexis Risk Solutions, cada peso perdido por fraude en México le cuesta a las empresas 4.08 veces más debido a costos de investigación, procesos legales y tecnología de recuperación.
El Problema: El Laberinto de la Validación Manual
Hoy en día, muchos bancos mexicanos ofrecen servicios de domiciliación sin una validación previa de la titularidad. Los clientes empresariales se ven obligados a:
- Revisar manualmente estados de cuenta: Un proceso propenso al error humano y fácilmente falsificable con herramientas digitales básicas.
- Soportar altos índices de rechazo: Cuentas inexistentes o números CLABE mal capturados que interrumpen el flujo operativo.
- Enfrentar penalizaciones: Una resolución reciente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) obliga a los bancos a devolver los montos de cargos no reconocidos más el pago de intereses moratorios, convirtiendo la ineficiencia operativa en un pasivo financiero directo.
Nuestra solución: Transformando el riesgo en eficiencia
Prometeo ha desarrollado una infraestructura que permite a los bancos y grandes empresas conectar directamente con la fuente de datos bancaria para validar la titularidad de una cuenta antes de procesar cualquier débito.
Características
Tiempo de respuesta
Riesgo de Fraude
Tasa de Rechazo
Costo Operativo
Validación tradicional
Horas / Días
Alto (Falsificación de PDFs)
15% - 25%
Alto (Personal dedicado)
Validación con Prometeo (API)
Segundos
Bajo (conexión directa)
0%
Bajo (Automatizado)
¿Quiénes tienen el poder de detener las pérdidas económicas y reputacionales?
Esta solución responde a las necesidades de la Banca Empresarial y Corporativa, donde la prioridad es ofrecer servicios cada vez más eficientes y cuidar los números y las ganancias del negocio. Allí son diferentes tomadores de decisiones los que encuentran razones para integrarse:
- CTOs y Heads of Product: Buscando robustecer la infraestructura técnica para evitar vulnerabilidades de identidad sintética.
- Directores de Finanzas (CFOs): Enfocados en reducir el costo de los reprocesos y las multas de las entidades de control.
- Heads of Operations/Tesorería: Necesitados de una solución que escale con sus procesos de nómina y pagos masivos.
Validación de cuentas bancarias: no es un Lujo, es rentabilidad
En un mercado donde el fraude digital está evolucionando, depender de la revisión manual de documentos es una estrategia que pone en riesgo la seguridad financiera. La Validación de cuentas de Prometeo no solo reduce los rechazos por pagos incorrectos, sino que protege el activo más valioso de cualquier banco: la confianza de sus clientes.
Si quieres conocer más de esta solución y cómo le permite a los bancos acceder a información relevante como el número de cuenta, el nombre del titular y otra información, contáctanos y conversemos.